Cuando encuentre la historia, podré decir que no eres una frase repetida de
este mundo,
mis palabras en las noches no van al cielo, ni para él, ni para ella,
no sé hacia donde se esparcen ni donde se resguardarán,
sólo sé que las oigo con el pulso triste y tembloroso.
Cuando encuentre los días con sus historias, podré
alcanzar la sombra de tus pasos,
mis palabras en las noches van en busca de una vida, no para él, ni ella,
sólo sé que van hacia el claro de los ojos.
Cuando las voces de las noches, que las oye el cielo no
el claro de los ojos,
sean frases con sucesos, podré resguardar la sombra de nuestros pasos,
podré esparcirlas con el pulso sereno y jubiloso, podré decir que no las
oigo.
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