jueves, 24 de octubre de 2013

 A veces quisiera calmar el tiempo, moverme como lo hacen las aguas en los mares más lejanos, unirme a su silencio, apoderarme de la oscuridad en sus profundidades.
Me gusta el silencio porque me hace viajar contigo, estar en pasajes que ya haz compartido,
Me gusta oir en silencio porque conozco la forma en que ves la vida, Me gusta apoderarme de tus ruidos, apoderarme como si fueran mios.

Se dice que disfruto el silencio, pues de alguna forma conozco como se van moviendo las aguas mar a dentro.
Silencio, no me das miedo, ni trato de evitarte, más bien procuro buscarte,
tengo la voluntad para generarte, y llevarte hasta conectarme con las verdes esencias de su existencia.
Momento de silencio a los alrededores,
voces de vientos entre los árboles verdes,
entre mi suelo y cielo, solo aquello.
Palabra a palabra les oigo,
soplo a soplo las inspiro,
entre ver mi suelo y cielo sólo me sumerjo.
Momento de silencio me acechan,
sólo oigo vientos, árboles verdes son mi cielo.
Las hojas se desprenden, fluyen al ritmo de su peso donde mi,
sólo un poco de tiempo resta para comprar el silencio y ver a mis arboles verdes partir.
Entre ver mi suelo y cielo, prefiero sumergirme,
inundarme con los verdes y perderme entre sus movimientos.

Noches

Cuando encuentre la historia, podré decir que no eres una frase repetida de este mundo,
mis palabras en las noches no van al cielo, ni para él, ni para ella,
no sé hacia donde se esparcen ni donde se resguardarán,
sólo sé que las oigo con el pulso triste y tembloroso.
Cuando encuentre los días con sus historias, podré alcanzar la sombra de tus pasos,
mis palabras en las noches van en busca de una vida, no para él, ni ella,
sólo sé que van hacia el claro de los ojos.
Cuando las voces de las noches, que las oye el cielo no el claro de los ojos,
sean frases con sucesos, podré resguardar la sombra de nuestros pasos,
podré esparcirlas con el pulso sereno y jubiloso, podré decir que no las oigo.